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La casa de mi Padre. Una morada eterna

En una de las parábolas mas extraordinarias de Jesús, nos relata de un hijo que tomó su herencia y decidió salirse de la casa de su padre para ir a probar suerte por su parte, conforme a sus pensamientos.

No le fue muy bien, los malos amigos ayudaron a reducir sus riquezas rápidamente hasta que se vio en la necesidad de buscar trabajo. En aquella región había una importante crisis económica, por lo cual lo único que encontró fue llegar a la hacienda de uno de los moradores de aquella ciudad para apacentar los cerdos. Para un judío, el trabajo mas bajo que podría haber era el de apacentar cerdos, dado que ese animal es considerado inmundo.

Es por ello que Jesús nos trata de decir que este muchacho cayó hasta lo mas bajo posible. Y teniendo hambre, nos dice; quería aún comerse los desperdicios que le daban a los cerdos, pero ni siquiera eso le daban.

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