Visita a San Martín Esperillas, Puebla. 14 Diciembre 2013

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Fueron días de mucho trabajo, ¡pero vimos la mano poderosa de Dios! En un principio, no se veían donativos pero continuábamos los preparativos.

Sin saber cómo, comenzó a llegar la ayuda de todos lados, donativos en efectivo y mucha gente se anotaba para acompañarnos al viaje. Surgió una empresa que dispuso una de sus camionetas de 1.5 tons para transportar todo lo que se recaudara, además del dinero para los viáticos de la misma. Gracias a AUCESA. Recibimos apoyo también de diferentes estancias infantiles de SEDESOL.

Algo que nos pareció asombroso, fue descubrir que muchas personas tienen el deseo de ayudar, sin embargo, no saben a dónde llevar sus donativos, muchos me decían “no es fácil confiar, muchas veces se quedan con la ayuda”, y se mostró el favor de Dios en que sin dudar depositaron en nosotros su confianza y con mucha alegría comenzaron a ayudar.

Hacemos un agradecimiento especial a las estancias infantiles “Niños de San Miguel”, “Las Américas” y “Baby Land” por abrirnos sus puertas y una felicitación por la gran respuesta de sus alumnos y padres de familia.

DSC_0059Así de pronto la Biblioteca de la congregación Alcance Izcalli se vio  tapizada de ropa, despensa, juguetes, etcétera; fue tal la respuesta, que ocupamos 3 salones para trabajar en clasificar todo lo recaudado. Tardamos 3 días completos desde que iniciamos a clasificar hasta que todo estuvo listo y empacado en la camioneta, aunque cabe decir que aun con la camioneta repleta, faltaron cosas de subir! Piñatas, juguetes y más despensa que tuvimos que llevar en el camión.Sería difícil explicar con palabras la sensación en nuestro corazón al ver como Dios suplió más allá de lo que imaginábamos, no paramos de agradecerle y alabar su nombre.

Y finalmente llegó el día, 40 personas listas a las 4 de la mañana para ir a visitar a la comunidad Popoloca en San Martin Esperillas en el estado de Puebla, cuatro horas y media de camino, para llegar y encontrar tal necesidad.

Llegamos a un edificio apenas con cuatro habitaciones y una pequeña cocina, mucho polvo y partes a medio construir, pero en él trabajaban ya alrededor de 10 personas en los preparativos  (ellos les visitan cada 8 días y les llevan la palabra de Dios). Enfrente a lo lejos se dejaban ver las pequeñas casas de la comunidad, una parte del equipo fue casa por casa a invitar a las familias a la comida que se prepararía para ellos.

Se reunieron rápidamente alrededor de 250 niños y 50 mujeres expectantes de lo que iba a suceder. -Era tanto por hacer y tan poco el tiempo!!!-. Sin esperar más, el equipo de Alcance Izcalli comenzamos a descargar las cosas de la camioneta  y el autobús.

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Comenzamos por lavar pies, cabello y manos a los niños y niñas, para que estuvieran listos para la comida, una vez que sus piecitos quedaban limpios se les ponía un nuevo par de zapatos. Parecería increíble pero muchos de ellos llevaban años con el mismo par de zapatos, ya no era de su talla, se notaba en las ampoyas que les dejaban y en sus deditos encojidos para lograr que les entraran. Muchos otros estaban en pésimo estado, llenos de lodo y rotos, ni hablar de las condiciones de sus uñitas de manos y pies.

A muchos otros no pudimos lavarles la cabeza pues tenían gripe y el agua estaba muy fría. Una mujer desesperada llegó con el Pastor a pedirle ayuda pues a su bebé no le paraba la fiebre a causa de una gripa muy fuerte. Se le dio un medicamento especial para el pequeño y ví con qué amor se oró por su bebé.

DSC_0273Mientras aun lavábamos pies y manos de algunos pequeños, el equipo comenzó a presentar los “sketches” que se habían preparado para los niños, mientras Rebeca Hernández, pastora de Alcance sin Fronteras, daba una pequeña platica a las mujeres. ¡Dios pudo tocar sus corazones!

DSC_0305La comida estuvo lista, comenzamos a servirles hasta que ninguno faltó, delicioso pollo en pipian, arroz, frijoles, tortillas hechas a mano, agua de melón, limón, Jamaica… todo bastó y sobró, algunos apartaban un segundo plato para llevarlo a casa.

Seguimos con las piñatas en donde corriendo se amontonaron todos los niños y niñas, fue posible hacer grupos, de las 8 piñatas que llevábamos, solo se rompieron 3, los dulces de las otras 5 se dejaron caer hasta que no quedó ninguno en el piso.

Finalmente repartimos las paquetes de ropa y juguetes por talla y edad, – ¡¡todo se terminó!!. Se entregaron alrededor de 300 paquetes de ropa con jueguete, además de chamarras, juguetes sueltos y pares de zapatos.

DSC_0389El tiempo pasó tan rápido, y era tan difícil acercarnos a los pequeños, nos dimos cuenta cuan dañado está su corazón, la mayoría se muestran muy serios y tristes, apenas permiten ser abrazados y apenas ríen. Más que cualquier cosa hace falta quien lleve amor y esperanza.

Regresamos confiados que el amor de Dios posó en ese lugar, ya se escuchaban en el autobús (en el camino de regreso), los planes para la siguiente visita, comentando lo que faltó y lo que haríamos la próxima vez. ¡Estamos muy ansiosos por regresar! Es una tierra árida en muchos aspectos, anhelamos que fluyan los ríos de agua viva de Dios. Falta mucho por hacer pero fue un gran comienzo. ¡¡¡Alabamos a Dios porque produce por medio de nosotros acciones de gracias a Dios y nos da fuerzas para toda buena obra!!!.

– Por: Adriana Urrutia.

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Comments

  • Gonzalo Esteva julio 26, 2014 Responder

    Hola buenas noches , veo que ustedes también visitaron San Martín Esperillas , quisiera hablar con ustedes para formar una alianza. Yo soy líder de una fundación que ayuda a esta comunidad.
    Ojala puedan contactarme . mi teléfono es 5542068508.

    Gonzalo Esteva Solsona

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