enfocados en la metaDiariamente vivimos inmersos en una rutina, nos levantaos a cierta hora, nos desplazamos a la escuela o trabajo, trabajamos e invertimos tiempo y esfuerzo en distintas actividades, y así pueden pasar meses, años o la vida entera, pero en algún momento te has detenido ante la vida apresurada y te has preguntado ¿Para que haces cada una de las cosas que realizas? ¿Para que trabajas? ¿Para que asistes a la escuela? ¿Para que compartes la palabra? Una pregunta que pareciera obvia muchas veces resulta un tanto difícil de contestar.
De acuerdo a lo que dice 1ª Corintios, en cada actividad deberíamos tener alguna meta, un objetivo el cual perseguir, y cada día esforzarnos, siendo valientes, para conquistar cada meta, sueño y propósito que nos hemos puesto, sin embargo para cada meta hay un precio, es decir, hay sacrificios y esfuerzos que se tienen que realizar para conquistar las metas, es común que haya metas sin querer realizar sacrificios para lograrlo, o que en el camino se pierda de vista el objetivo entrando en una rutina sin sentido, sin rumbo, hoy el Espíritu Santo te dice que hagas una pausa y respondas si tienes una meta y si estas haciendo algo para alcanzarla, es tiempo de fijarnos metas y no perder de vista el premio; así lo alcanzaremos sin importar cuanto haya que correr.

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