Romanos 8: 26 «El Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles»
Romanos8: 34 «Cristo murió, resucitó, está a la diestra de Dios y también intercede por nosotros»

Los hijos de Dios tenemos dos intercesores: Jesús, en el cielo orando por nosotros; el Espíritu Santo en la tierra, dentro de nosotros, ayudándo a orar como conviene.
Jesús al orar nos hace el «objeto» de su oración, en tanto que el Espíritu nos hace el «medio» a través del cual levanta Su oración.
«Que ninguno de los me has dado se pierda, que sean guardados de todo mal, que sean uno, que su fe no falte», etc; son el clamor de Jesús y el Espíritu por ti y por mi.

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