Viendo a la multitud apesadumbrada por escuchar la ley, llorando por sus pecados; tanto Nehemías como gobernador, como Esdras como sacerdote y escriba; instruyeron al pueblo que dejaran de entristecerse porque era tiempo de fiesta, de celebración y gozo; que era tiempo de comer grosuras, de beber su vino con alegría, de compartir con quien no tuviera algo preparado; de manera que todos pudieran celebrar unánimes que el Señor los había sacado de Egipto y habían habitado en tabernáculos durante el desierto, para entonces llevarlos a la libertad.

Y es entonces que Nehemías declaró unas contundentes palabras, sin duda inspiradas por el Espíritu Santo, diciendo:

“[…]porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza”

Nehemías 8:12. Biblia. Reina Valera 1960

Oh sí, escucha otra vez: “El gozo del Señor es nuestra fuerza”

El gozo del Espíritu y Su alegría, mantiene tu mirada en todo lo bueno que estas recibiendo cada día, en lugar de poner atención en las circunstancias hostiles del ambiente. Una persona alegre es una persona agradecida; en tanto que un amargado es mas bien una persona quejosa, insatisfecha y frustrada.
El gozo del Espíritu te hará esperar siempre lo mejor, en lugar de temer que lo peor pueda sucederte a ti o a tu familia; te hará lucir siempore con una gran sonrisa que hermoseará tu rostro, en lugar de una cara adusta y malumorada.

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