Dice la Palabra de Dios que Jesús es el Cordero de Dios que ha quitado el pecado del mundo para siempre, y nos ha hecho para nuestro Dios templos de Su Santo Espíritu.

Sí, tú fuiste diseñado por Dios para ser templo de Su Espíritu Santo. Sin embargo, como en aquellos tiempos, quizá tu templo ha sido mal usado, dando adoración a quien no es Dios, has confiado en personas o en otros dioses, y has ensuciado tu templo con pecado. Las puertas de tu templo, que son tu voluntad, de pronto ya están muy deterioradas, quizá has perdido ya la soberanía sobre tu propio cuerpo y haces cosas porque ya no puedes controlarlas, como vicios, groserías que salen de tu boca sin control, peleas con otras personas porque no puedes controlar tu ira; etc.

Pero todo aquel que viene a Jesús debe saber que Él tiene el poder de ordenar tu vida completamente. El sacará de tu corazón toda la inmundicia, toda la suciedad y lo dejará bien limpio. Igualmente Él podrá reparar tus puertas, devolviéndote la libertad para abrir y cerrar conforme a lo que quieras, esperando que lo hagas ahora conforme a Su Palabra.

Si tu deseas rendir tu vida a Jesús para que te limpie y consagre, entonces debes tu quitar todas las cosas en las que has confiado. Si tú le entregas tu vida al Señor, Él te limpiará, te restaurará, te consagrará y aún te santificará; pero quiero decirte que todo lo incorrecto que haya en tu corazón se irá al muladar.

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