Hoy día muchísimos cristianos tienen bien cerrados sus ojos espirituales y no pueden ver la provisión que Dios tiene para ellos en todo momento, en toda necesidad, para cualquier debilidad, para los momentos de angustia o de temor. Sí, son cristianos, pero solo pueden ver a través de los ojos de su carne, muy limitados por cierto a solo ver lo material.

Mira lo que unos ojos y oídos espirituales bien abiertos pueden lograr: No solo ver la provisión de Dios a tu favor, sino aún poder escuchar lo que tus enemigos dicen a tu espalda, lo que intentan articular para dañarte. Entonces podrías tomar decisiones de no ir por el mismo camino, de no subirte a un determinado transporte, de anticiparte a una estrategia contraria, etc. Dios ha provisto para ti todo este tipo de bendición y provisión espiritual, pero es necesario tener bien abiertos nuestros ojos espirituales para ver la bendición de Dios y los oídos espirituales para escucharle, para oír sus advertencias, para escuchar su dirección diaria.

Si el profeta Eliseo oró a Dios para que los ojos espirituales de su siervo fueran abiertos y así sucedió, pues hoy yo levanto una oración a Dios para tus ojos y oídos espirituales sean abiertos, para que puedas ver a través de tu espíritu y tu fe lo que Dios ya te ha provisto.

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